¿Quién está usando el turismo regenerativo… y para qué?
Lo digo desde la experiencia y desde el territorio: el turismo regenerativo se está usando… pero no siempre con el sentido que debería.

En la actualidad observo cómo el término aparece en discursos, en presentaciones, en proyectos que apenas están naciendo y ya se autodenominan regenerativos. Y ahí es donde empiezo a cuestionar: ¿regenerar qué, si ni siquiera se ha entendido el daño?

Se habla de regeneración como si fuera una etiqueta más. Como antes lo fue "ecoturismo", como después lo fue "sustentable". Palabras que en su momento tenían peso, intención, profundidad… y que el propio sector fue desgastando hasta volverlas cómodas, vendibles, inofensivas.
El problema no es la palabra. Es para qué se está usando.
Actualmente se visibilizan proyectos que hablan de regeneración mientras siguen dependiendo de modelos extractivos: consumen territorio, utilizan la cultura como atractivo y dejan poco o nada en las comunidades. Se organizan experiencias "conscientes" donde el visitante aprende, pero el territorio sigue igual… o peor.

También las instituciones y empresas han comenzado a adoptar el discurso regenerativo como estrategia de posicionamiento. Lo integran en su narrativa, en su marketing, en sus eventos… pero no en sus decisiones. No en su forma de operar. No en su relación con la gente ni con el entorno.
Y entonces la pregunta cambia:
¿Estamos regenerando… o solo estamos aprendiendo a decir que regeneramos?
El hablar de regenerar no es un concepto aspiracional. Es una práctica incómoda.
Implica reconocer que el turismo, como lo hemos construido, ha sido parte del problema.
Implica ceder protagonismo a las comunidades.
Implica procesos largos, sin resultados inmediatos, sin fotos perfectas.
Y también Implica dejar de ver el territorio como producto y empezar a relacionarnos con él como un sistema vivo.

Y eso no siempre es rentable, no siempre es vendible, no siempre es atractivo para quien busca resultados rápidos.
Por ello incomoda. Hablar de turismo regenerativo sin cambiar la lógica de fondo es una contradicción. Es intentar construir algo nuevo con las mismas prácticas de siempre. Y eso, tarde o temprano, se nota.
El riesgo no es menor. Si se continua usando el término sin sostenerlo con acciones reales, se va a vaciar. Se va desgastar. Y pasará a ser otra palabra más dentro del catálogo del turismo… sin impacto, sin profundidad, sin sentido.
No pretendemos señalar a alguien en específico. Se trata de asumir una responsabilidad colectiva. Quienes estamos en el turismo —operadores, guías, instituciones, proyectos, medios— tenemos que preguntarnos con honestidad:
¿Para qué estamos usando el turismo regenerativo, para transformar… o para posicionarnos?
El territorio no necesita discursos, necesita mas que eso, necesita: coherencia.
Y la coherencia no se comunica, Se practica.

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